Como muchos de ustedes ya se habrán enterado, el pasado Sábado 22 de este mes entramos oficialmente en la temporada otoñal acá en el hemisferio norte. Ello no sólo significa que hay que empezar a buscar la ropa invernal sino que con el cambio de estación, es tiempo de presenciar el cambio de color en la mayor parte de la vegetación de donde vivimos.
Para muchos puede representar un dolor de cabeza porque tendrán que estar recogiendo las hojas que caigan de los árboles y para otros representa el poder admirar el magnífico espectáculo que la naturaleza nos provee con el cambio de tonalidad y que genera contrastes en la flora de nuestros alrededores.
Algunos amigos nos habían contado lo bonito que es ir a ver la variedad de colores en los árboles a uno de los lugares mas conocidos en todo el país y que tenemos la suerte de tenerlo a hora y media de camino de nuestra casa, el Parque Nacional de las Montañas Rocosas.
En los varios años que llevamos viviendo en Denver no nos habíamos tomado el tiempo de ir a presenciar este fenómeno otoñal. Nos ha tocado ir en tiempo de primavera, en verano y también en invierno, pero por alguna razón no lo habíamos hecho en otoño y como este será nuestro último periodo por estos rumbos decidimos visitar en la fecha perfecta que es entre la última semana de Septiembre y la primera semana de Octubre (aún no puedo creer que ya sea O C T U B R E !)
Pues así lo hicimos, y el Sábado por la mañana partimos rumbo al oeste para buscar el tan anticipado show multicolor.
En el trayecto decidimos pasar a un viejo pueblo minero al cual teníamos bastante tiempo de no visitar. La vez pasada que lo visitamos era en tiempo de frío y nos tocó una espesa neblina que no nos permitió apreciar muy bien los alrededores.
El pueblito se llama Gold Hill y es un viejo pueblo minero que fue fundado en 1859 y que durante la denominada Fiebre de Oro de Colorado, tuvo una vital importancia para los lugareños y para los que venían de fuera a buscar el codiciado metal. Si algún día andas por el área, date una vuelta por esta localidad de poco mas de cien habitantes, 118 para ser exactos.
Pasando el pueblito, nos encaminamos al siguiente poblado, Estes Park, que aunque bastante más civilizado que el anterior, puedes sentir la vibra de un pequeño pueblo de montaña. Date una vuelta por el centro del pueblo y echa un vistazo a las tiendas con curiosidades y típicos souvenirs para el turista. Prueba la deliciosas comidas de los locales, que van desde guisados hasta dulces y golosinas hechas en el mismo pueblo. Si viste la película basada en la novela de Stephen King, El Resplandor (The Shining), te acordarás del famoso hotel en el cual transcurren los hechos, pues dicho hotel se encuentra localizado en Estes Park, Colorado.
Después de las breves visitas nos dirigimos por fin a nuestro destino, solo a unos cuantos kilómetros de Estes Park se encuentra la entrada al Parque Nacional. La cuota para entrar es de 20 dólares por automóvil pero nos toco la suerte que el Sábado se celebraba el Día Nacional de la Propiedad Pública por lo que la entrada fue gratuita.
Una vez entrando al parque, no podrás pasar desapercibida la variedad de vegetación tanto en su tonalidad original verde, como en la que hemos venido buscando propia de la estación, amarilla y rojiza.
También uno de los atractivos para todos los visitantes es la presencia de fauna silvestre que puede ser vista de vez en cuando en el parque; todo depende de que tan precavidos sean los animales con respecto a estar muy cercanos a la gente.
Podrás encontrar desde alces, venados, cabras de montaña, gatos monteses, marmotas, liebres, águilas y en algunos casos, aunque raros, hasta osos negros y pumas han sido vistos.
Durante el trayecto a la cima, la cual se encuentra a poco mas de 4 mil metros de altura sobre el nivel del mar, encontramos lo que andábamos buscando, el principal indicativo de que ya no era verano, las hojas estaban cambiando en los árboles que son comunes en el área, el llamado Aspen.
También existen otros tipos de arbustos que sufren el cambio estacional pero en su mayoría se trata de la mencionada especie de árbol. Sería difícil explicarlo con palabras así que mejor aquí les mostramos algunas de las fotografías que tomamos tanto en el trayecto como dentro del parque.














¡Qué curioso lo del hotel! Las fotos son de ensueño, tiene que ser increíble poder presenciar el fall foliage en todo su esplendor como en algunas regiones de los Estados Unidos. Me muero por verlo pero, mientras tanto, gracias a vuestra entrada ya siento que he estado un poquito allí
Gracias.
Gracias por visitarnos Angie, si la verdad que toda está área es muy bonita sobre todo si buscas estar en contacto con la naturaleza y vienes en plan de relax. He visto en fotografías que en algunos estados del norte del país también se pueden presenciar bonitos cambios de estación pero la verdad que aquí no tienen nada que envidiarle.
Saludos! 8)